miércoles, 1 de junio de 2011

Mi hambre y yo en la lucha contra el dengue.

Lo feliz que me pone haber almorzado hoy después de 5 días sin comer ni pan, no se hacen idea. Es que hace tiempo ya que la comida y yo somos almas gemelas (??). Los primeros días del tan odioso dengue era impensable comer nada, tomar mucho líquido ya era imposible porque TODO me hacía mal. Un verdadero horror. 

Qué irónica es esta puta vida. Yo, protegiéndome de todas las formas posibles para que no me picara el maldito aedes y ¡zaz!, un día no pude dejar de retorcerme del dolor de cuerpo, de cabeza, de fiebre... de todo. 

"Debe haber algo más en el ambiente, no puede ser sólo el mosquito" escuché por ahí. No sé, che. Si no es sólo el mosquito, que se prepare el responsable, porque I'll kill him with faiah.

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